La cooperación archivística es una necesidad estructural.

Martínez Abad afirma que la cooperación archivística no es simplemente una opción organizativa, sino una necesidad estructural. Según él, trabajar de forma colaborativa en el ámbito archivístico es fundamental para garantizar la preservación y accesibilidad de la información a lo largo del tiempo.

En este sentido, la cooperación entre archivos permite compartir recursos, conocimientos y experiencias que enriquecen el trabajo de cada institución individual. Por ejemplo, la creación de redes de colaboración puede facilitar la digitalización de fondos documentales, la implementación de estándares de descripción o la formación de profesionales en nuevas tecnologías.

Además, la cooperación archivística no solo beneficia a las propias instituciones, sino que también repercute en la sociedad en su conjunto. Al garantizar la preservación de la memoria histórica y cultural, se contribuye a fortalecer la identidad de una comunidad y a fomentar la investigación y el conocimiento.

En definitiva, la cooperación archivística se presenta como un pilar fundamental en la gestión de la información en la actualidad. Solo a través del trabajo conjunto y la colaboración activa será posible afrontar los retos y desafíos que plantea la archivística en un mundo cada vez más digitalizado y globalizado.

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